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Este es el tercer capitulo de Un héroe de otro universo.

Sinopsis Editar

El sur del Muro Rose era un lugar con un panorama tranquilo lleno de vegetación, bosques, etc. No parecía haber ninguna población humana por los alrededores ya que era un área casi boscosa, por lo que no era motivo de temor si los titanes merodearan por aquí.

Setsuna se deshizo de esos pensamientos mientras aún estaba en la cabina del Exia sobrevolando el campo en busca de esos titanes que entraron adentro. Él sabía que tenía que exterminarlos lo más rápido posible antes de que llegaran a zonas pobladas, pero aún estaba debatiendo si debería tomar parte en esta lucha cuando debería estar buscando a Ribbons en algún lugar de aquí. De todos modos también pensaba que a lo mejor el propio Innovade estuviera detrás de todo esto, y tal vez no tardara en encontrarse con él. El otro problema sería la presencia de los 2 titanes que provocaron esto; el Colosal y el Acorazado.

Según la información dada por Tieria en el otro día, ambos son criaturas completamente inusuales y no se sabía mucho de ellos, pero se especulaban que tal vez, a diferencia del resto de titanes, estos si que tengan inteligencia comparable al humana por lo que no sería un misterio que lograran romper las puertas de las murallas. Él estaba decidido en exterminar a los 2 si se los encontrara con el resto de titanes ya que ellos son los únicos que pueden destruir los muros y permitir que los más pequeños entraran adentro.

“¡Setsuna!” la voz de Tieria interrumpió los pensamientos del piloto del Exia mientras fijaba su atención en su imagen holográfica. “Ya los he encontrado.” dijo como mostraba un plano digital con varios puntos rojos arriba y uno azul (Exia) debajo. “Acercate un poco más hacia esa dirección.”

“Entendido.” con eso, el Exia acelero su marcha hacia adelante atravesando una arboleda, y en menos de un minuto llega a campo abierto, y allí, el Meister divisa unas figuras en la distancia que parecían moverse pero no se veían bien. Haciendo zoom en la imagen principal del monitor, Setsuna por fin pudo ver con claridad y no podía decir que estaba demasiado perplejo por lo que veía.

Un gran grupo de figuras humanoides completamente desnudas de gran tamaño estaban paseando por el campo, todos con una expresión horrorosa que asustarían a cualquiera.

Setsuna detuvo el Exia en seco en el aire y su piloto solo pudo observarlos en silencio con perplejidad mientras la imagen de Tieria mantenía un rostro neutral. Realmente les recordaba aquellos 2 gigantes que vio en Stohess, pero estos se veían un poco diferentes a los que había visto. Mientras los titanes que lucho en Stohess se veían bien construidos, estos se veían casi decrépito y otros corpulentos y menos musculosos. También se veían menos feroces además de unas expresiones extrañas y feas que el propio Setsuna no comprendía.

Así que estos son titanes...

Setsuna recordaba haber visto varias imágenes de estas horrorosas criaturas con casi forma humana en las páginas de los libros que vio en la biblioteca y no se veían tan horrorosas como las que estaba viendo ahora ya que solo eran representaciones. También recordaba como Tieria los relataba como monstruos sin conciencia y sentimientos que devoraban a humanos y no por depredación, sino como una forma de exterminio. Si eso era cierto, entonces tales criaturas no deberían existir.

Antes de que Setsuna se preparara para mover el Exia para atacarlos, fue detenido por la voz de Tieria.

“Espera, Setsuna.” aviso Tieria de repente. “Quiero probar algo.”

“¿Qué es?” preguntó Setsuna sin entender lo que quería su compañero.

“Se que va a sonar una locura, pero quiero que desciendas al suelo frente a la trayectoria de esos titanes y esperes a que pasen.”

Setsuna parecía totalmente sorprendido por lo que acababa de sugerir su compañero. ¿Quiere que se exponga ante esa horda de monstruos?

“¿Qué pretendes que haga?”

“Se que suena bastante estúpido, pero recuerda lo que te relate ayer, sobre que los titanes normalmente reaccionan ante la presencia humana, y si no ven humanos, simplemente los ignoran.” respondió Tieria. “Quiero probar si eso es verdad.”

A Setsuna no le gustaba cual era el plan. Si bien había escuchado bien la explicación anterior de su compañero Meister sobre la inusual naturaleza de los titanes y aún así no podía creer que unas criaturas supuestamente vivas pudieran ignorar cualquier fenómeno que se mueva que no sea humano. También quería averiguar si eso era cierto pero no sabía si era buena idea eso. Sin nada más que pensar, descendió el Exia hasta tocar suelo y se quedo inmóvil como una estatua mientras a pocos metros se le acercaba un grupo de gigantes desnudos a un ritmo lento pero seguro.

Setsuna observo en silencio a los titanes que ahora los veía de frente. Debía de reconocer que son grandes, y algunos tenían el mismo tamaño que su Gundam. También observo que sus expresiones no habían cambiado en nada cuando el Exia se les puso en la mira y retrocedieron. Todo lo que hicieron es continuar con el mismo ritmo como si nada hubiera ocurrido.

Espero y espero en su lugar mientras los titanes avanzaban hacia su oposición y el Meister noto que sus miradas no estaban clavadas en el Gundam. Cada segundo que pasaba fue un incomodo silencio dentro de la cabina del Exia como su piloto esperaba pacientemente la llegada de los titanes resistiendo el impulso de tomar los controles de la cabina para atacar. No se tardo en cortar la distancia, cuando el primer titán en llegar, uno que podía llegar hasta la cintura del Exia, paso justo al lado del Gundam y continuó con su camino hacia adelante como si no lo hubiera visto. Setsuna estaba sorprendido por esto.

Luego vinieron el resto, y al igual que el primero, todos se dividieron en 2 grupos separados y pasaron por cada flanco del Gundam siguiendo su camino como si nada. Un intenso silencio permaneció en la cabina como Setsuna seguía observando como los titanes flanqueaban al Exia por los lados y seguían hacia adelante. Tenía razón.

La teoría de Tieria era cierta.

“Tal como pensé...” dijo la voz de Tieria. “Los titanes no te han atacado porque no te ven a ti dentro del Exia. A pesar de que el Gundam tenga forma humanoide, para ellos, no es más que un simple objeto inanimado. En otras palabras, dentro del Gundam eres completamente invisible para ellos.”

Setsuna recopilo la información y aún así no veía el sentido en eso. Todavía le costaba creer que estas criaturas ignoraban la existencia de su Gundam como si nada, y todo debido a su falta de inteligencia o sentido del yo.

“Ahora probemos otra cosa.” dijo de nuevo Tieria. “Despliega la Espada GN y posicionala frente a uno de los titanes entrante. Quiero ver como reacciona.”

Sin pensarlo mucho, Setsuna hizo lo que le dijo su compañero y despliega su gran y poderosa arma y la extendió a la derecha con el filo en frente. Un titán que medía 15 metros se estaba acercando hacia la gran hoja y parecía no tener en cuenta el peligro que conllevaba ello. Setsuna espero como el titán se acercaba más a su trampa mientras aplicaba partículas GN a la hoja solida para aumentar así su poder de corte. El titán ya había cerrado la distancia entre el filo de la hoja posicionada frente al torso, y fue cuando el gigante estúpido entro en contacto con ella, y de repente la hoja empezó a hundirse en el tórax y brotar sangre.

Setsuna escucho gemidos de dolor procedentes del gigante quien aún seguía avanzando hacia adelante a pesar de que eso hacia que la hoja penetrara aún más y parecía que iba a cortar por completo el torso. El Meister azul no podía creer lo que estaba haciendo la criatura estúpida dando la impresión de que quería suicidarse. Fue después de unos segundos que la hoja atravesó por completo el tórax del titán, y la mitad superior cayo al suelo al igual que la inferior. Setsuna aún estaba en una perdida de palabras por lo que acababa de ver. Nunca había visto a un ser vivo (si de verdad se trataba uno realmente) llegar a tales extremos. Entonces vio como la mitad superior del titán empezó a moverse a rastras con sus manos y no parecía retorcerse de dolor.

¿Qué clase de criaturas no temerían por su propia existencia?

Esa era la pregunta que se estaba haciendo el Meister normalmente estoico al presenciar todo esto. No podía creer que estas bestias estúpidas, aparte de no tener cerebro, no tengan instinto de supervivencia, algo común en todos los seres vivos. Es como si se trataran de robots o algo parecido.

A diferencia de estos, los titanes que se encontró en Stohess si que experimentaban emociones humanas como el miedo ya sea a lo desconocido o a la muerte. Ellos eran casi humanos, pero estos no lo eran en absoluto.

No son más que criaturas sin sentido. Criaturas que no se alimentan principalmente de humanos, sino que los exterminan a su manera.

“Setsuna.” interrumpió Tieria su línea de pensamientos. “Creo que ya va siendo hora de que hagas lo que has venido hacer. Recuerda que estas cosas no son inmortales. Si es cierto que su punto débil esta en la nuca, ya sabes lo que tienes que hacer.”

Tenía razón. Casi había olvidado el propósito por la que había venido aquí, y aún no había cambiado de opinión después de presenciar la inusual naturaleza de los titanes. Elevo al Exia al aire para tener un rango seguro y saber el numero exacto de sus objetivos. El monitor mostró que lo había 20 de ellos, un numero bastante grande, pero teniendo en cuenta  lo que acababa de ver de que no reaccionan ante cosas no humanas, de seguro de que no harían un intento desesperado por defenderse y simplemente se dejarían atacar así de fácil.

Con todo decidido, Setsuna hizo la siguiente declaración.

“Exia, campo visual de los objetivos confirmada. ¡Exterminalos!”

Los ojos del Gundam se iluminaron por un momento antes de plegar su Espada GN revelando su subfusil GN, y dispara 3 rondas hacia cada titán en sus cabezas. El resultado fue que las cabezas estallaron por el impacto de cada disparo, y Setsuna se había asegurado de que la explosión también destruyera sus cuellos donde estaba su único punto débil. Como resultado, los titanes sin cabezas cayeron al suelo y ya no se movieron nunca.

El Exia descendió abalanzándose sobre uno de ellos desplegando sus 2 espadas y con un rápido movimiento decapito a 4. Luego revela su subfusil GN y dispara a otros 4 (2 de 7 metros y uno de 10) El Gundam continuo con su tiroteo hacia los titanes entrantes y había abatido a 7 de ellos. Luego noto como otros que escaparon del tiroteo continuaban su camino hacia adelante, pero Setsuna no les dio una oportunidad cuando los persiguió y decapito a 3 que se escapaban. Luego volteo para ver a 2 de 13 metros acercándose y plegó sus espadas para envainar sus dagas láser GN sujetadas en la cintura del Gundam y los lanzo a distancia hacia los 2 titanes y ambos quedaron empalados desde la barriga hasta la espalda. El Exia fue allí y recogió sus dagas para cortar con ellas las cabezas como si fueran melones.

Entretanto, sin el conocimiento de Setsuna, oculto entre unos árboles cercanos, un hombre con el torso desnudo y bien construido con el pelo y barba rubia con lentes, estaba observando en silencio la carnicería que se estaba llevando a cabo frente a sus ojos y no podía creer lo que estaba viendo.

El Exia cortó el abdomen de 2 titanes, cuyas partes superiores salieron volando hasta caer en el suelo aún vivos para ser rematados por un tiro en la nuca de cada uno. Luego envaina su espada láser GN y la empuñala en el cuello de un 15 metros.

“¿Cuantos van?” preguntó Setsuna para saber el numero de los titanes que había matado.

“15, y te quedan 10.” respondió Tieria. Setsuna entrecerró un poco sus ojos antes de hacer que el Exia se elevara al aire y envaino su espada láser antes de revelar su subfusil láser y lanzo una roda de disparos hacia los titanes restantes. Setsuna sabía que tenía que apuntar bien en el cuello, ya que a pesar de tener una buena precisión no tenía tan buena puntería como Lockon. Se aseguro de que no se levantaran disparando varias veces en el mismo lugar hasta que después de unos minutos, ya no quedo ningún titán vivo.

Setsuna observo en silencio como todos los titanes que habían aquí estaban todos muertos luciendo casi sin cabeza y de pronto sus cuerpos empezaron a evaporarse y echar humo. Setsuna observo como su piel se desintegraban dejando solo los huesos y estos también empezaron a desintegrarse y convertirse en polvo. Esto le recordaba aquella vez cuando abatió aquellos 2 titanes, cuyos cuerpos empezaron a desintegrarse y del macho había emergido aquel chico.

El Meister amplió la imagen hacia lo que quedaba de sus cuellos para ver si pasaba lo mismo, pero por desgracia no ocurrió.

“No creo que merezca la pena hacerlo. Recuerda que estas cosas son diferente.” interrumpió de repente la voz de Tieria. “Aún queda un pequeño grupo de titanes cerca.”

“¿Donde?” preguntó Setsuna.

“Esta a pocos metros de aquí, justo al lado de un puesto militar.” contesto Tieria. Setsuna no perdió más el tiempo y condujo el Exia por el aire hacia la dirección donde estaban los titanes restantes. Mientras se alejaba en el cielo, el único hombre que estaba oculto entre los árboles aún estaba observando perplejo como aquella cosa en forma de titán se fue volando en dirección este.

Él se volvió hacia la carnicería de titanes echando humo aún sin creer que había acabado con 25 de ellos. Él hace una mueca ante esto. Esto podría convertirse en un problema más adelante.

El Exia siguió sobrevolando los arboles mientras su piloto tenía la mirada en frente a la espera de encontrarse con cualquier titán que apareciera ante la vista. El Exia salio de la zona boscosa y entro en un campo abierto donde pudo ver una base en el centro, con… 4 titanes.

Setsuna empezó a inspeccionar a distancia la base para ver si había gente. Él solo pudo ver un hombre rubio de pie encima del tejado. Por su ropa deducía que debía de tratarse de un soldado además de que portaba 2 espadas en cada mano manteniendo una posición de lucha. Setsuna veía que este hombre estaba solo frente a esos 4 titanes y sabía que no tenía posibilidades de escapar. Él decidió intervenir hasta que escucho la voz de Tieria.

“¡Espera, Setsuna!”

“¿Por qué me detienes?” preguntó el Meister azul medio enojado y confuso por la interrupción.

“Necesito ver algo.” contesto la imagen holográfica seriamente.

Un titán de 10 metros se acerco donde estaba parado el hombre con sus espadas y alzo su gran mano para descenderlo en un intento de atraparlo, pero el soldado disparo algo de su mecanismo en su cintura como 2 cables extra largos que se clavaron en la corteza de un árbol y luego activa un mecanismo en forma de cilindro que expulso gas que lo impulso en el aire antes de que la mano lo atrapara. El hombre fue a parar justo encima en la rama de un árbol. Él se volvió hacia el titán que aún estaba de espaldas, y aprovecho la oportunidad para volver a disparar sus ganchos que se incrustaron en la carne del titán aunque no parecía notarlo. El hombre se impulso de nuevo en el aire y se dirigió directamente hacia la nuca de su objetivo.

El hombre preparo sus espadas, y cuando tenía a tiro su objetivo, con un rápido y poderoso movimiento, hizo un profundo corte en la carne de la nuca del titán. El hombre se quedo sujetado en la nuca como el titán caía como un árbol talado hasta estrellarse sobre la azotea de la base.

Setsuna solo pudo observar perplejo en su lugar como aquel soldado acabo con un titán el solo, pero ahí no termino. Vio como otro titán se le acercaba al solitario soldado, pero él repitió la misma acción de antes y acertó un duro golpe en la nuca del titán abatiéndolo como al otro.

Setsuna no podía creer lo que estaba viendo. Aquel hombre había acabado con 2 de esos enormes monstruos de una manera que apenas podía comprender. Se había impulsado en el aire como si tuviera 2 pares de propulsores en la espalda y llego justo a la nuca del titán para hacerle un corte mortal con sus espadas. Aquello era increíble.

“Así que eso es el Equipo de maniobras tridimensionales.” dijo Tieria como miraba interesado la escena.

“¿El qué?” preguntó Setsuna sin entender.

“¿Recuerdas cuando te conté sobre la famosa arma que utilizaba los exploradores para matar a los titanes? Pues es eso.” explico Tieria mientras el soldado atacaba a los 2 titanes restantes y logro abatirlos. “Ese es el arma más poderosa de la humanidad para combatir contra estas peligrosas criaturas enormes.”

Setsuna recopilo la información mientras observaba como el soldado terminaba de acabar con los 2 titanes fácilmente en menos de unos instantes.

“Parece que esta gente no esta tan indefensa contra esos monstruos.” dijo Tieria mientras seguía observando con los brazos cruzados. Setsuna solo asintió con la cabeza. “Supongo que no.”

Después de abatir a los 4 titanes a su alrededor, el soldado tomo un leve respiro como la sangre manchada en la hoja de sus espadas se evaporaban y se disolvían al instante. Luego se enderezo un poco y se fijo hacia adelante para ver si aún quedaban más titanes, y cuando lo hizo de repente sus ojos se abrieron con total perplejidad. Casi al instante, preparo sus espadas en caso de requerirlo mientras observaba con gran impresión a lo que tenía justo delante.

A pocos metros podía ver una especie de criatura enorme con forma humanoide muy parecida a un titán incluso su tamaño podía superar a uno de 15 metros, pero tenía un aspecto bastante inusual, algo que el soldado nunca había visto. Todo su cuerpo parecía estar cubierto de una armadura de metal parecida a los que utilizaban los caballeros en el pasado pero con un aspecto estilizado. Su torso era de color azul fuerte con una especie de emblema azul celeste en el centro del tórax. El resto de su cuerpo (piernas, brazos y cabeza) era de un color gris metálico, incluso su cabeza parecía formar una especie de casco o máscara ya que se le veía los ojos al descubierto y eran azules.

El soldado no era solo un oficial de alto rango, también era un veterano que se había enfrentado a muchos titanes de todo tipo y sin embargo nunca había visto uno tan extraño como este.

Mientras seguía observando al gigante inmóvil como una estatua quien también parecía estar observándolo con esos extraño ojos azules, su mente le estaba dando vueltas sobre la naturaleza de este ser.

¿Es un aliado o enemigo?

Él no pudo pensar más cuando de repente noto la presencia de varios titanes aproximándose desde el este, y volteo la cabeza hacia esa dirección para ver a 10 de ellos viniendo a toda prisa. El soldado gruño al pensar que esto aún no había terminado.

De repente escucho un extraño sonido y vio como el gigante de metal se precipito hacia la horda de titanes con 2 espadas en cada mano listo para el combate. El Gundam azul se acerco a una pareja de 2 titanes de 15 metros, y con un rápido movimiento rebano el tórax del izquierdo y la cintura del derecho. Luego guardo sus espadas para desenfundar su Subfusil GN y remato a los 2 titanes discapacitados. Se volvió hacia los otros titanes entrantes y disparo varias rondas dándole a 3 de ellos. De entre el humo emergió un titán con el torso destrozado y la mitad superior de la cabeza desaparecida corriendo como loco hacia el Gundam. Setsuna no había perdido el tiempo y destruyo el cuello del titán. Luego se volvió al resto en un frenesí de matanza.

Entretanto, aún de pie en la azotea, el soldado observaba con gran perplejidad como esa cosa parecía estar matando a los titanes con unas especies de espadas que nunca había visto nunca y también por lo que parecían… ¿rayos rosados? No entendía bien lo que pasaba.

Al mismo tiempo, oculto entre los árboles, el mismo hombre peli rubio observo la escena un poco más cerca que antes y ahora veía claramente como aquella cosa humanoide despedazaba a los titanes con sus espadas y una especie de fusil oculto que disparaba un extraño haz rosado. Él no podía evitar mirar con gran conmoción como abatía a los titanes con una facilidad aterradora. Esa cosa se movía con una rapidez y agilidad impresionante y aterradora a pesar de su tamaño comparable a los titanes y sin importar el numero, él acababa con los titanes en menos de unos segundos. La imagen de aquel ser humanoide realmente le aterraba como si fuera algún tipo de dios de la muerte.

2 titanes más cayeron muertos sin sus cuellos y el Gundam se volvió hacia los 2 últimos corriendo hacia él. El Exia lanzo una de sus dagas GN hacia el cuello del titán de la izquierda, perforando la yugular. El Titán parecía ahogarse y finalmente cayo al suelo muerto. El Exia desplegó su Espada GN antes de precipitarse hacia el ultimo, y cuando había cerrado la distancia, blandió la espada por encima de la cabeza y recorrió el cuerpo entero (excepto las piernas) por la mitad en un corte limpio. Las 2 mitades del titán se separaron chorrearon una gran cantidad de sangre que mancho al Gundam.

Una vez terminada la batalla, todo el área se quedo en un abrupto silencio como los cadáveres de los titanes comenzaron a disolverse en el aire, y los 2 únicos espectadores aún seguían en su lugar observando totalmente conmocionados el resultado de la batalla. Pudieron observar al gigante de metal azul inmóvil como una estatua con la sangre del ultimo titán empapando su cuerpo que luego empieza a evaporarse, irradiando un aura intimidante dándole una figura casi demoníaca.

“Bien hecho, Setsuna.” felicito Tieria tras un momento de silencio al analizar que ya no había ningún titán. “Has matado a todos los titanes que hay.”

“¿Estos eran los que entraron aquí?” preguntó Setsuna en duda de que este era el numero tan pocos de titanes en contraste con los que invadieron el Muro María hace 5 años.

“No estoy seguro.” responde el Meister púrpura. “Supongo que estos eran la primera oleada en entrar aquí, tal vez venga otra.”

Setsuna pensó en lo que dijo su compañero de que esto aún no había terminado, y mientras exista ese boquete en el muro por donde pasaron los titanes al interior, la gente de aquí estarán en peligro. Todavía no sabía quien era el causante, ya sea el Titán Colosal o el Acorazado, pero mientras uno de los 2 siga existiendo, la humanidad estará más cerca de su aniquilación. Tenía que destruirlos a ambos y encontrar a Ribbons.

Con todo decidido, el Meister azul estuvo a punto de iniciar su búsqueda cuando se fijo en el soldado que aún seguía en la azotea de la base mirándolo fijamente. Setsuna reflexiono sus opciones. Al principio pensó en bajarse del Exia y presentarse al hombre para luego pedir respuestas sobre la ubicación del agujero, pero teniendo en cuenta de que este hombre pertenece a un mundo cuya época no existían ni han oído hablar de las máquinas, especialmente una tan futurista como su Gundam, por lo que sería prácticamente difícil de dialogar.

Fue así que decidió dejarlo donde esta y elevo al Exia en el aire y empezó a desplazarse en dirección al sur.

El soldado de la azotea solo pudo observar como el ser humanoide había empezado a elevarse al cielo lentamente y noto como un extraño resplandor emanaba de su espalda. Lo siguiente que vio fue como empezó a alejarse en dirección al sur a una velocidad modelada. Cuando desapareció, el soldado aún seguía mirando en la dirección por donde se fue esa cosa y su mente aún estaba centrada en la matanza que presencio al ver como aniquilo a los enemigos más peligrosos de la humanidad con facilidad. Algo le decía que era posible de que se trataba de un nuevo aliado como el chico titán que cambiaría el rumbo de la guerra, pero tampoco podía ser tan supersticioso. Aún no sabía que era o cual era su intención.

Su línea de pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho los silbidos de un caballo y volteo la cabeza hacia la derecha para ver que era efectivamente su caballo.

Henrich… por fin estas aquí.’ pensó el soldado aliviado al ver como su caballo se acercaba hacia su posición. Por fin podría escapar de aquí y reunirse con sus compañeros… y después, avisarles a todos lo que había visto.

Con Setsuna y Tieria

El Exia sobrevoló los campos con una rapidez asombrosa y finalmente estaba llegando a los límites del muro.

“¿Estas seguro de esto?” preguntó Tieria algo dudoso sobre el siguiente movimiento de Setsuna. El Meister azul no respondió a la pregunta como reflexionaba sobre sus opciones de ir a investigar por donde estaba el agujero por donde pasaba los titanes y encontrar una manera de sellarlo, claro que eso sería fácil de decirlo que hacerlo. Por otro lado tenía que encontrar al Titán Colosal y el Acorazado y acabar con ellos.

Tras un momento de inspiración, Setsuna vio finalmente a la vista la muralla que señalaba el límite sur de Rose y rápidamente se aproximo a ella.

“Según los datos recopilados teniendo en cuenta por donde venían los titanes, debería ser aquí el lugar.” indico Tieria mientras analizaba el mapa holográfico de la región. Setsuna da un pequeño asentimiento mientras seguía acercándose hacia la muralla, cuando de repente vio un pueblo a la distancia.

“¿Un pueblo?” dijo Setsuna como detuvo al Exia en el aire y se dispuso a observar el poblado. Él se había asombrado al ver muchas casas destrozadas e incendiadas como si hubiera sido víctima de una feroz batalla. El Meister trato de buscar cualquier superviviente que hubiera a su alrededor pero por desgracia no había ninguno.

“Que horrible...” dijo Tieria al ver la desolación del pueblo. Setsuna no dijo nada mientras ponía una expresión rígida en la cara. Realmente no le gustaba este tipo de escena frente a sus ojos ya que le recordaba bastante a su pueblo natal cuando fue destruido por el ejército azadistano años atrás.

De repente sus ojos se posaron en algo que estaba encima de una casa. Hizo zoom en la pantalla para ver bien el objeto en movimiento y se sorprendió al ver que se trataba de un titán de 5 metros recostado boca arriba encima de la azotea. Setsuna observo más detalladamente el estado del titán y concluyo que parecía estar atrapado. Su torso increíblemente grande y gordo junto a su cabeza por no decir que sus extremidades son cortas y pequeñas, le era imposible moverse.

Setsuna vio como el titán agitaba sus pequeños brazos y piernas dándole la impresión de una cucaracha en una posición parecida.

“Parece que debido al enorme volumen de su torso sumando con su cráneo, yo diría que este titán esta atrapado.” dedujo Tieria mirando al titán en esa posición. Tampoco hacía falta decir que estaba atrapado ya que cualquier observador lo hubiera deducido detalladamente, sin embargo había algo que aún no entendía y necesitaba respuestas de verdad. ¿Cómo es que llego a esta posición?

Es cierto que debido al volumen de su cuerpo y el pequeño tamaño de su cuerpo, le era físicamente imposible moverse en esas condiciones y mucho menos subirse en una azotea y quedarse atrapado boca arriba. Era como si algo hubiera intervenido para colocarlo ahí, ¿pero quien? Claro, la única explicación que seguramente los únicos que podían levantar esa mole y colocarlo encima seguramente sería un titán más grande pero esa idea sería descartada debido a que había aprendido bien que los titanes no poseían mentes propias y sentido de la lógica para hacer algo como esto.

Se preguntaba si Tieria también se estaba preguntando que había pasado o si estaba tratando de resolver el enigma pero no merecía preguntar ahora. El Meister azul aún se preguntaba si hay un superviviente al menos que logro escaparse de la matanza.

“¿Hay algún titán cerca?” preguntó Setsuna a su compañero.

“No, he analizado la zona y parece que esta completamente limpia de titanes, al menos de momento.” respondió Tieria aunque preguntándose porque su compañero lo preguntara. Setsuna asintió mentalmente viendo que por el momento no había peligro ahora y podía bajar con seguridad de su Gundam para inspeccionar el lugar.

“Voy a bajar.” respondió Setsuna sin pensarlo sorprendiendo a Tieria.

“¿Qué? ¿estas seguro?”

“Necesito saber si hay un superviviente, no tardare mucho.”

Tieria no dijo nada mientras fruncía el ceño por la obstinación pero sabia que no se podía hacer nada para que cambiara de opinión. Además, no creía que hubiera un superviviente ya que los titanes nunca dejaba uno convida.

El Exia descendió cerca del pueblo entre unos arbustos. Setsuna abrió la cabina y bajo al suelo donde decidió quitarse el uniforme de vuelo dejando solo su traje del Siglo XIX. Una vez puesto el uniforme dentro de la cabina, cerro automáticamente la compuerta y activo el modo camuflaje óptimo por precaución. Una vez hecho esto, Setsuna entró en el desolado pueblo, que como esperaba, no veía más que ruinas y destrucción como si hubiera sido víctima de una feroz batalla que se desarrolo aquí.

Él empezó a recorrer con cautela los caminos sin calles para mirar a su alrededor y buscar al menos un superviviente. No vio nada. Todo el entorno a su alrededor estaba desierto como un pueblo fantasma.

“Tieria, ¿sabes lo que a pasado?” preguntó Setsuna con el comunicador del oído.

“No lo se. Todo lo que pude detectar por el satélite fue que los titanes provenían por esa zona.” respondió Tieria.

Esa respuesta no le servía de mucho a Setsuna sobre cómo pudieron aparecer los titanes de golpe si no hubo una brecha en el muro como antes. Él decidió seguir explorando un poco más a ver si tenía suerte en encontrar un posible superviviente y encontrar respuestas ahora que había eliminado a la mayor parte de esos titanes.

A pesar de haber rebuscado por cada barrió que pasaba, el joven Meister azul solo pudo encontrar desolación a su alrededor y no había ni una sola alma a excepción de varios establos donde el ganado (caballos, vacas y gallinas) seguían en su sitio, y no parecían nada alterados por lo que ocurrió, y eso le extraño un poco al Meister azul. Él había recordado que a pesar de que los titanes eran criaturas muy hostiles hacia los humanos, estos no atacaban a los animales. Setsuna no pudo pensar más cuando doblo una esquina y se detuvo en seco ante la casa donde avelgaba al titán que estaba atrapado boca arriba encima de la azotea. Su primer instinto fue que retrocediera para evitar ser visto pero viendo que parecía no haber peligro alguno, decidió quedarse y ver un poco.

Ahora que lo veía más de cerca, podía ver que tenía la boca abierta y sonrisa curvada. Sus ojos eran grandes y brillantes, y el cabello corto volteado hacia abajo. Por más que pensaba en como llego hasta ahí, sabía que era imposible que lo haya hecho por su propia cuenta por lo que debería haberlo hecho alguien. ¿Pero quien?

“¡Setsuna, se acerca alguien!” aviso Tieria de repente.

“¿Qué es?” pregunta Setsuna volviéndose hacia el comunicador.

“Un jinete.” responde Tieria.

“¿Un jinete?”

“¿¡HOLAAAA!? ¿¡HAY ALGUIEN CONVIDA!?”

Setsuna casi se estremecio por el grito y decidió esconderse al lado de una casa cercana. Escucha los galopes de un caballo acercándose hacia el lugar. Vio como el caballo se acercaba hacia la casa con el titán atrapado a una distancia segura. Setsuna se fijó en el jinete y casi se sorprendió al ver que era alguien más joven con él teniendo unos 15 o 16 años con la cabeza rapada y llevaba una ropa común.

¿Un civil?’ preguntó Setsuna para sus adentros.

El chico se quedó congelado mirando con impotencia a la casa casi destruida frente a él junto al extraño titán encima de ella. Pasó un rato de silencio como el chico se quedó congelado en su lugar aún observando la casa. Setsuna se preguntaba quién es ese chico que relación tenía con esto, aunque en el fondo sabía la respuesta.

No pasó un momento cuando el chico bajó de su caballo y no se tardó en demasiado en que Setsuna escuchara sus llantos, confirmando sus sospechas.

Viendo que no había peligro, Setsuna decidió salir de su escondite y se acercó cautelosamente al chico para no asustarlo. “Oi.”

El chico volteó su cabeza hacia el origen de la voz, y vio para su asombro a un chico con una edad un poco mayor que él. El chico rapado trató de limpiarse las lágrimas para hablar apropiadamente con él.

“¿Quién eres?” preguntó al desconocido. “¿Tú eres de aquí? ¿Sabes lo que a pasado? ¿Sabes que le ha pasado a la gente de aquí?”

Setsuna no respondió mientras observaba en silencio a la cara preocupada y desesperada del chico. No sabía cómo responderle ya que no sabía que había pasado aquí.

“¡Oye, di algo!” gritó el chico con impaciencia. Setsuna sabía que no podía estar callado eternamente y decidió contarle la verdad a media.

“Yo no se que a pasado aquí exactamente.” respondió Setsuna tras una pausa. “En realidad, yo no soy de aquí, y al igual que tú, acabo de llegar aquí y todo ya estaba así.”

Todo rastro de esperanza del chico se desvanecio de golpe tras escuchar esto, y ya no pudo aguantar más. Justo cuando Setsuna iba a decir algo, de pronto escuchó los galopeos de un caballo acercándose.

“¡Conny!"

Setsuna vio al nuevo jinete acercándose siendo otro adolescente pero un poco mayor. Tenía una apariencia fornida de composición robusta con el pelo corto y rubio, ojos de color café y cejas finas con la piel blanca. Vestía con una ropa civil siendo una camisa con mangas cortas de color gris y un pantalón marrón.

“¡Conny, aléjate de esa cosa!” gritó el rubio con urgencia al chico rapado. Conny volteo apenas ocultando sus lágrimas. “¿¡Qué crees que estás haciendo!? ¡Es peligroso quedarse cerca de esta cosa!”

Lo único que salió del chico rapado era un movimiento de su labio hasta que se aclaró.

“Esa es… mi casa.”

El chico rubio casi se quedó en shock al oír eso.

“¡Esa es mi casa!” gritó Conny en voz alta.

Tanto Setsuna como el rubio miraron impasibles y preocupados, respectivamente, por la reacción del chico.

“¡Reiner!”

Setsuna miró a otro jinete acercándose hacia ellos, siendo otro adolescente pero con pinta de ser más alto. Su pelo es negro al igual que sus cejas, sus ojos eran ligeramente verdes de tonalidad oscura y su rostro era delgado.

“¿Han encontrado algo?” preguntó el tercer chico nada más llegar antes de detener a su caballo en seco al ver al titán encima de la casa. “¿Q-que a pasado?”

No hubo respuesta como Conny siguió mirando con importancia lo que fue su lugar de nacimiento y dónde se crió, ahora hecho en ruinas con ese titán ocupando su espacio. Setsuna y los demás hicieron lo mismo, cada uno compartiendo el mismo pensamiento.

¿Qué diablos había pasado aquí?

“Eh, tú…”

Setsuna volteo hacia el chico alto quien había empezado a mirarlo. “Ahora que me fijo, ¿quién eres tú y qué haces aquí?”

Ahora las miradas de Reiner y Conny se posaron sobre el desconocido (Setsuna) habiendo olvidado su presencia.

“¿Tú eres de aquí…?”

Justo cuando Setsuna iba a responder, otros galopes de caballos resonaron cerca y vieron como otros jinetes se acercaban.

“¿¡Qué diablos estáis haciendo aquí!?” regañó la voz del jinete claramente molesto. Justo cuando se acercaron a la posición donde estaban ellos, estos se detuvieron en seco al ver al titán boca abajo.

“¡Alejaos de él, insensatos!” gritó el jinete, siendo esta vez un hombre adulto acompañado por una mujer, quienes se acercaron más y se pusieron delante de los 4 jóvenes.

“¿¡Es que no os enseñaron que es peligroso acercarse a un titán!?” regañó el hombre con la cabeza media volteada para mirar a los chicos, y el otro ojo para vigilar al titán.

De pronto los 3 chicos hicieron un extraño saludo militar trasladando sus puños hacia el pecho derecho. “¡Lamentamos enormemente nuestra desobediencia!” gritó Reiner en un tono de disculpa. “Le ruego que nos perdone.”

Setsuna observó a los 2 nuevos jinetes, siendo esta vez adultos, un hombre y una mujer. Pero lo que más le llamaba la atención fue que vestían con uniforme militar, seguramente del Cuerpo de Exploración.

“¡Voy a explorar el área!” declaró la mujer antes de hacer un rodeo alrededor de la casa. El hombre también se dispuso a investigar al titán boca abajo, observando su enorme volumen con algunas costillas sobresaliendo del torso, y también…

“¡Mira esto!” aviso el soldado a su compañera para que viniera a ver algo. Cuando ella llegó, vio lo que su compañero había visto, y no podía evitar mirar con perplejidad a lo que veía.

Sus brazos y piernas eran demasiado pequeñas y delgadas en comparación con su voluminoso cuerpo. Era casi imposible que se moviera así y mucho menos llegar encima de la casa.

“No lo entiendo, ¿cómo llegó hasta ahí arriba?” preguntó el soldado en un estado de confusión.

Nuevamente el silencio volvió a reinar en el área como todos observaban al impotente titán en su lugar. El silencio fue cortado cuando el soldado volteó su cabeza hacia los 3 jóvenes.

“¿Algunos de vosotros-

No pudo terminar la frase cuando se dio cuenta del cuarto joven y sabía que no pertenecía a la sección de cadetes. Él se volvió hacia Setsuna.

“¿Quién eres tú?” preguntó cómo los demás fijaron su atención en el desconocido. “¿Tú eres de aquí?”

Setsuna parecía que se encontraba en un momento de tensión como todos les miraban para obtener respuestas. Él sabía que no podía contarles sobre su verdadera identidad y como vino hasta aquí. Así que decidió inventarse una historia.

“Mi nombre es Manfred Rommel, y soy de Trost.” respondió Setsuna haciendo que todos parpadearon un poco confusos al escuchar que este extraño chico venga desde tan lejos, aunque no tanto. “Vine solo hacía aquí en caballo para visitar unos parientes. Pero de camino, cuando estaba descansando, de repente mi caballo se hecho a correr y lo seguí hasta llegar aquí.”

Todos se quedaron nuevamente en silencio al escuchar la historia del chico y apenas fue creíble lo que hizo una travesía en solitario para llegar hasta aquí, y aún más con el hecho de que en estos momentos haya titanes merodeando por los alrededores.

“¿Cuando llegaste hasta aquí?” preguntó la mujer soldado con curiosidad. "¿De verdad viniste solo?"

“Sí, llegue aquí hace nada. Cuando llegué, todo ya estaba así tal como lo ven, y poco después me encontré con ese chico parado en la casa.” explicó Setsuna como señaló a Conny al final de la frase.

“Por cierto…” habló nuevamente Setsuna. “Todavía no sé qué está ocurriendo en estos momentos, pero debo suponer que debe de haber titanes dentro del muro, ¿verdad?”

Los soldados y el resto de cadetes parpadearon confusos al unísono. ¿De verdad no sé había percatado de la presencia de los titanes a pesar de haber estado viajando por esta zona? ¿O tal vez sea que no se haya encontrado con ninguno de ellos, y haya tenido suerte de llegar hasta aquí? Eso explicaría cómo pudo sobrevivir, pero aún lo veía poco creíble.

“¿De verdad no has visto un titán mientras viajabas?” preguntó el soldado con incredulidad. Setsuna solo asintió en respuesta.

“Bueno, al menos no te a ocurrido y supongo que eso está bien.” habló la mujer con alivió.

“De cualquier forma, has elegido un mal día para salir a pasear a caballo.” dijo el soldado. “En estos momentos, estamos en una situación bastante complicada respecto a los titanes que merodean por la zona.”

“Entonces, ¿es verdad que han derribado el muro otra vez?” pregunto Setsuna con voz grave.

Los 2 soldados se quedaron en silencio mutuo al preguntarse en cómo responder.

“Suponemos que sí, ya que los titanes provenían en esta dirección, y es por eso que lo estamos investigando.” respondió la mujer. “De cualquier forma, dada la situación de hoy, ahora mismo no puedes volver a Trost, y tendrás que venir con nosotros, ¿comprendes lo que te digo?”

Setsuna no dijo nada. Sabía muy bien lo que ella quería decir de qué no podía regresar, pero no era lo que uno pensaría. Todavía no podía decirles sobre su identidad y como vino aquí realmente, pero tampoco quiso abandonar al Exia en medio de un campo aún infestado de titanes.

Él miró a las caras de los soldados esperando pacientemente su respuesta y sabía que no le quedaba tiempo en tomar su decisión. Él gruñó con frustración mentalmente pero finalmente cedió a regañadientes.

“Lo entiendo perfectamente. No me importa ir con vosotros.” respondió Setsuna tras un momento de silencio. La mujer asintió satisfecha antes de volver a hablar.

“Muy bien, me alegro por ti. Por cierto, te llamabas Manfred Rommel, ¿verdad? Mi nombre Lynne y este es Gelgar.” dijo Lynne presentándose a ella y su compañero. “Tal como dijiste, somos del Cuerpo de exploración, así que ahora estás en buenas manos. Escucha, sé que es repentino pedirle un civil que colabore con nosotros, ¿pero te importaría ayudarnos a revisar el pueblo para ver si hay supervivientes?”

No tardó demasiado cuando dio su respuesta. “De acuerdo.”

Lynne asintió satisfecha antes de que Gelgar se volviera hacia el resto de cadetes. “Bien, como ya sabéis, tenéis que inspeccionar el pueblo en busca de posible supervivientes y traed algo necesario para nosotros como palos de antorchas y otras cosas, ¿entendido?”

“Y puesto que ahora tenéis un nuevo compañero, ayudarle, ¿de acuerdo?” dijo Lynne en referencia a Setsuna.

Los cadetes asintieron obedientes antes de que ellos incluyendo a Setsuna se dispersarse en equipos: Setsuna con Conny, y Reiner con el chico alto, para buscar en las numerosas casas destrozadas cualquier evidencia de vida.

Setsuna pateó con fuerza la puerta de una casa, derribando, y entraron para ver que no había nada. Inspeccionando más el interior, no encontraron nada ni siquiera rastro de sangre y cadáveres que dejaron los titanes a su paso, y pronto abandonaron la casa para ir a otra. Pasó un buen rato entrando y revisando cada casa que había y casi habían encontrado lo mismo hasta que no hubo más casas que registrar y todos volvieron al punto de partida con las manos vacías. Bueno, excepto el chico alto quien cargaba con unos palos de antorchas.

“¿No habéis encontrado nada más?” preguntó Gelgar con incredulidad a los cadetes quienes no traían muchas cosas.

“No hemos encontrado nada más, ni siquiera supervivientes.” respondió Reiner. “Tampoco hemos encontrado rastro de sangre o cadáveres.”

“Es verdad, nosotros tampoco encontramos algo por hay.” respondió Conny con un tono apagado. “Todo está completamente vacío y no encontramos a nadie.”

Todos pudieron ver como Conny había empezado a derramar lágrimas a la vez que casi había empezado a llorar. Una mano le tocó el hombro siendo la de Reiner quien también tenía una expresión dolorida por estos acontecimientos. Setsuna y el chico alto se quedaron en silencio al igual que los soldados ya que ellos sabían de que no servía nada las lamentaciones.

“¿Estáis seguro de que no habéis encontrado a alguien?” preguntó Gelgar aún sin creer que no había nadie. “Me cuesta creer que los titanes no hayan dejado al menos un rastro de sangre y-

“¡De seguro que habrán escapado!” intervino Lynne de repente. “¡Solo hay una explicación de que no hayamos encontrado ningún cuerpo, y es que de seguro que habrán escapado, incluido tu familia.”

Un rastro de esperanza emergió de los ojos del chico rapado al escuchar tal teoría convincente de que era probable que su familia haya escapado debido al no ver rastro de víctimas por los alrededores. Sin embargo, Setsuna no parecía tan esperanzador.

“Hay algo que me intriga.” habló Setsuna llamando la atención del resto. “Mientras investigamos, note a varios establos sin pinta de ser abiertos, y sus caballos aún estaban en su sitio.”

“Yo también noté lo mismo.” dijo el chico alto quien sujetaba las antorchas. “Reiner y yo también vimos varios establos intactos y no faltaba ningún caballo.”

Los soldados miraron en silencio tras analizar la información y si de verdad la gente de este pueblo no usaron sus caballos para escapar, ¿cómo lograría uno escapar de esos monstruos tan enormes a pié? Era prácticamente imposible hacerlo.

“De cualquier forma, no podemos quedarnos aquí por más tiempo.” aviso Gelgar ganando la atención de todos. “Ahora mismo tenemos que encontrar el agujero donde entraron los titanes aquí dentro y avisar a los demás de esto.” luego se dirigió hacia Setsuna. “Manfred, tú coge un caballo y acompañanos. Vendrás con nosotros.”

Setsuna asintió aunque en el interior quería abstenerse, pero tampoco tenía opción. Haciendo lo que decía, Setsuna abrió la cancela de madera del establo y cogió un caballo sin antes acariciar su hocico para tranquilizarlo. Este estaba bien adiestrado. Se subió a su lomo, y el animal no hizo nada para tirarlo a pesar de que Setsuna nunca había montado antes.

Con un chirrido, los 6 caballos salieron galopando al unísono con sus respectivos jinetes montados encima fuera del pueblo.

Fin del capitulo. Editar

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